ABP42 maker

Eso del aprendizaje no solo a lo largo de la vida sino también a lo ancho cobra visos de inexorable realidad. Ahondando en la cultura maker y su aplicación en el aula, caes en la cuenta de la interrelación entre diferentes aspectos, aproximaciones metodológicas, cuestiones conceptuales (comunidades educativas innovadoras, Centros abiertos, protagonismo del alumnado y, si me apuran, autogestión del aprendizaje), importancia de la evaluación, competencias y muchos otros asuntos que inundan las redes sociales y el mundo de la Educación en general.

En EducaMakerMOOC plantean el análisis de un proyecto tomado de alguno de los repositorios ofrecidos y su conversión en una propuesta de trabajo. De inmediato afloran hábitos y conocimientos, experiencias previas. A partir de un simple archivo de una columna (llamada “griega”, así, en general) vista en Cults se pone en marcha un proceso de elaboración que se va ampliando hasta tomar forma de Proyecto con mayúsculas, un #Proyectazo como los llevados a cabo el curso pasado, con sus características de globalidad, interdisciplinariedad, competencial e inclusivo, que gira en torno al Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) “expandido” en su más amplio sentido, tomando la difusión y la elaboración de material de estudio un papel protagonista.

Las plantillas ofrecidas, aunque completas y operativas, no permiten por cuestiones de espacio el análisis y desarrollo de la propuesta, pero para eso están estos otros artefactos digitales llamados blogs. Accediendo a este enlace se puede ver con más claridad.

Obviamente, no se refiere lo que se recoge en ella a lo contenido en el archivo mencionado, que no es más (ni menos) que una columna, sino que permite ir atisbando lo que puede dar de sí.

En la siguiente plantilla, referida a la propuesta, se concreta el proyecto:

Así, de la impresión en 3D de una columna que tiene todos los elementos característicos del orden dórico, se pasa a estructurar un proceso de aprendizaje amplio dentro de un marco metodológico activo que concluye en una actividad expositiva, con el alumnado como productor (maker en el más amplio sentido del término) de un evento que pueda servir para el aprendizaje no solo del resto del Centro, sino que queda a disposición de cualquiera que quiera usarlo a través de su difusión por las redes sociales y el canal de vídeo.

La evaluación se aleja del concepto de “calificación” de un producto final para convertirse en un instrumento útil, que se vivencia como ayuda y que engloba tanto las orientaciones del profesorado como el autoanálisis, la valoración por el resto de los equipos de trabajo del grupo-clase y culmina con la evaluación externa obtenida mediante el formulario cumplimentado por quienes asistan a la exposición. Eso, por no hablar del feed-back obtenido gracias a la difusión en la Red.

En mi Centro, el IES Juan de Mairena, ya tenemos alguna experiencia en cuanto a la puesta en marcha de proyectos de esta envergadura, como queda recogido más arriba, pero la perspectiva maker viene a enriquecer y a ampliar las posibilidades de aprendizaje. Bienvenida sea.

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *